miércoles, 23 de abril de 2014

ORDEN DE CABALLEROS DE SAN CLEMENTE Y SAN FERNANDO.


ACTOS EN HONOR A SAN FERNANDO.

Apertura  de la Urna de San Fernando: El 14 de mayo a las 08.00 horas  en la Capilla Real, Iglesia Catedral Sevilla.
Pregon de San Fernando: El 19 de mayo a las 20.00 horas en la Capilla Real, por el Ilmo. Sr. Don José María Millán Martínez, Coronel Jefe Regimiento de Guerra Electrónica nº 32, Acuartelamiento del Copero (Sevilla).
Solemne Triduo a San Fernando: Durante los días 20,21,y 22 de mayo a las 20.00 horas en la Capilla Real, de la Iglesia Catedral de Sevilla.
Conferencia del Excmo. Sr. Don Luis Valero de Bernabé y Martin de Eugenio, Marqués de Casa Real, el Jueves 29 de Mayo, a las 20.00 horas en el Salón Real del Real Circulo de Labradores y Propietarios de Sevilla.
Festividad de San Fernando: el 30 de Mayo a las 20.00 horas apertura de la Urna y celebración de una Santa Misa en la Capilla Real a las 20.30 horas, presidida por el Señor Arzobispo de Sevilla y  Gran Maestre Protector de la Orden.

martes, 22 de abril de 2014

INVESTIDURA EN MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES.


El Domingo 27 de abril de 2014, en el Monasterio de las Madres Agustinas  de Madrigal de las Altas Torres, el Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel la Católica y de la Muy Noble, Imperial y Coronada Villa de Madrigal de las Altas Torres y Academia de la Hispanidad, tiene previsto (D.m.) celebrar los actos de investidura de nuevos miembros atendiendo al siguiente programa:
11.15 horas: Recepción en el Hospital de Madrigal.
11.45 horas: Salida del Capítulo en procesión hacia la Capilla del Real Monasterio de Nuestra Sra. de Gracia.
12.00 horas: Celebración de la Santa Misa presidida por el Rvdo Prior del  Real Monasterio de San Lorenzo  del Escorial, D.Antonio Iturbe Saíz, concelebrada por el Rvdo. D.Teófilo Viñas, Director de la Revista "Ciudad de Dios".
12.45 horas: Solemne acto de Investidura de nuevos miembros en la Corporación.
13.15 horas: ofrenda floral ante el monumento de Isabel la Católica.
13.30 horas: Acto Académico en el Salón de Embajadores del Palacio del Rey D. Juan II (Monasterio de Madres Agustinas).
Elogio de la Reina por D. Manuel Sánchez Vera.
Entrega de Credenciales y Medallas a los nuevos Académicos.
14.30 horas: Se celebrará una Comida de Hermandad. 


lunes, 21 de abril de 2014

SEMANA SANTA.

POR EL DR.JOSÉ MARÍA DE MONTELLS Y GALÁN.

Llegó la semana de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. En esta España en que lamentablemente, se confunde el laicismo con el anticatolicismo, me parece a mí, que está bien recordar el sacrificio del Salvador. Padeció bajó el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. A los tres días resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre. He leído en la prensa un informe pericial de un médico español sobre las lesiones en el cuerpo de Cristo, que excede con mucho lo que vimos en la película de Mel Gibson, aquella que los progres de turno no querían ver, pretextando su extrema violencia. Las heridas, el sufrimiento inferido fue determinante para que, una vez crucificado, expirase en dos horas. La ejecución por crucifixión estaba pensada para que la agonía del reo durase unas veinticuatro horas. Es el terrible padecimiento de Cristo que nos redime.
Santísimo Cristo de los Alabarderos.
Estos de la Semana Santa, son días para la reflexión y para el milagro. Alguien, en alguna procesión habrá oído el temblor invisible de una fina seda que es como se manifiesta el aletear de los ángeles que van al Paraíso por presenciar la Resurrección de Jesús de Nazareth, el día de la Pascua Florida, que marca el final de la semana de pasión. De todas estas santas jornadas me quedo, como buen lazarista, con la esperanza en la vida eterna. Es un milagro formidable, pero no el único: La vida, tal como la conocemos, ya es un regalo de Dios que no agradecemos lo suficiente. 
Este año, como tantos otros, me he quedado en Madrid y mientras algunos compatriotas, tan faltos de memoria como ridículos, pretenden ceder la Catedral de Córdoba al culto islámico, a mí me gusta contemplar la procesión del Cristo de los Alabarderos o más propiamente de la Congregación del Santísimo Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos y María Inmaculada Reina de los Ángeles que discurre por las calles del Centro, saliendo del Palacio Real.
El Altar y el Trono, pese a quien pese. 
Pocos saben que las armerías de la dicha Cofradía, fueron aprobadas por don Vicente de Cadenas, el  9 de Mayo de 2002. Éstas traen en campo de azur, la cruz latina de plata acompañada a ambos lados del símbolo de la Esclavitud. Acoladas, dos alabardas cruzadas y al timbre, corona real cerrada. Se me dirá arrimo el ascua a mi sardina, pero lo hago por demostrar que la heráldica, siempre la heráldica, lejos de ser cosa pasada, antigua, obsoleta, es también de nuestro tiempo y que su lenguaje resulta actual, por mucho que los partidarios de la modernidad se empecinen en lo contrario.
Escudo de la Cofradía de los Alabarderos.
Pero volvamos al principio: Cuando salía el Cristo de la Fe de Palacio, a hombros de los Alabarderos de Su Majestad el Rey de España, he recitado para mí solo, el soneto atribuido a San Juan de Ávila:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Quizá porque me aburra tanto lugar común y tanta zarandaja, tanto pernicioso posmodernismo, creo que es hora ya de que nuestros próceres, embarcados en hacer de España un país sin alma y sin devoción, actúen conforme a nuestras raíces más profundas y más auténticas. 
San Juan de Ávila.
Sin tradición, solo hay mimetismo. El formidable estallido de religiosidad que representa la Semana Santa, esplendor y derroche de un culto resistente a los excesos nacionales, demuestra que el Evangelio, la verdad revelada, sigue vivo en las entrañas de nuestro pueblo. Es evidente que para honrar a Cristo y a su Santísima Madre, las calles de nuestra Patria son un inmenso canto a la espiritualidad y la mística, un frenesí de afirmación en lo que creemos, puro desconsuelo en carne viva. Reencontrarnos con nuestro pasado para conquistar el futuro, no me parece mala idea. España nunca ha dejado de ser católica, como nos anunció Azaña y deseaba Alfonso Guerra, y conviene que nuestros prohombres más preclaros lo tengan en cuenta.

domingo, 20 de abril de 2014

340 ANNIVERSARY OF THE LYON KING OF ARMS ACT 1672.

To celebrate the 340th anniversary of the Lyon King of Arms Act 1672, The Armorial Register Limited, publishers of Burke’s Peerage & Gentry International Register of Arms, is inviting the submission of digital photographic material for the publication of a fully illustrated prestigious book A Celebration of Scottish Heraldry, dedicated to the many practical ways in which Scottish Armigers of today enjoy and demonstrate their personal armorial bearings. 
Whilst this book will be an armorial of sorts, it is not just an armorial; its main purpose is to illustrate the practical usage of Scots Armory in the 21st century. If your arms are recorded in the Public Register of All Arms and Bearings in Scotland you are invited to submit photographs, along with details, of any armorial item you may or have had commissioned be it your Letters Patent, library painting, crest badge, seal matrix, flag, flatware, dirks, sporrans, engraved items ……… As a bare minimum we would request that you illustrate your entry with an original grant of arms or matriculation document (we are happy to blank out personal details such as home addresses etc if you so wish). From our own collections we have put together a number of sample pages illustrating our intentions and showing items which we feel would be of interest to enthusiasts throughout the world and would also benefit your favoured heraldic artists and craftsmen by mentioning them and acknowledging their work in the text.
Participation in this project is FREE (although obviously there will be a cost associated with the purchase of the actual book should participants wish to acquire a copy in due course). If you require further information or assistance please contact The Armorial Register Ltd.

viernes, 18 de abril de 2014

IN MEMORIAN: PETER DRUMMOND-MURRAY OF MASTRICK.

POR EL DR. ALFONSO DE CEBALLOS-ESCALERA Y GILA, VIZCONDE DE AYALA Y MARQUÉS DE LA FLORESTA.

El Domingo de Ramos, 13 de abril, se ha muerto en Edimburgo, capital de Escocia, Peter Drummond-Murray of Mastrick, uno de mis buenos amigos británicos, que a más era un excelente caballero y un gran heraldista.
Peter Drummond-Murray of Mastrick, como Heraldo Personal del Conde de Erroll.
Nacido el 24 de noviembre de 1929 en Littlehampton, Sussex (Inglaterra), Peter era hijo primogénito de Edward Drummond-Murray of Mastrick y de su esposa Eulalia Heaven (así bautizada porque era ahijada de la Infanta Doña Eulalia de Borbón). Se educó en el colegio jesuita de Beaumont, en Berkshire, y después desarrolló una carrera bursátil y empresarial llena de éxitos económicos en el ramo de la gestión de fondos financieros (ocupó cargos directivos en Tyndall Fund Managers, así como en Tyndall-Legal & General Investment Company).
Gran humanista, sus gustos culturales iban desde la literatura hasta la investigación histórica. Pero su fascinación se dirigió preferentemente hacia la Heráldica y la Caballería. Cuanto a esta última, como hombre de sólida fe católica vistió el hábito de la Soberana y Militar Orden de Malta, en la que alcanzó en 2012 el supremo grado de bailío gran cruz de honor y devoción, dirigiendo sus trabajos en la Orden hacia la labor caritativa, la obtención de donativos y la procura de medios para ayudar a los niños en precariedad; además actuó como genealogista para la Orden. También perteneció desde 1977 a la británica Venerable Orden de San Juan, en la que fue caballero de justicia.
Cuanto a la Heráldica, Peter Drummond-Murray of Mastrick llegó a alcanzar un conocimiento enciclopédico sobre los asuntos heráldicos y genealógicos británicos. En realidad, creció ya cerca de la Heráldica a través de su madre Eulalia, pintora heráldica de cierto renombre. Fue uno de los primeros miembros de la Royal Heraldry Society of Scotland, de la que fue secretario durante mucho tiempo, editando sus publicaciones, redactando artículos y estudios, y alcanzando más tarde la presidencia.
Estudió largamente su genealogía familiar, pues era directo descendiente de los Drummond, Condes de Perth, de los Duques de St. Albans y de los Condes de Oxford; pero igualmente lo era de los peruanos Condes de Vistaflorida, y por ellos, de los Reyes de Navarra y de Castilla –por eso traía Peter en sus armas las de Navarra y las de Ramírez de Arellano-. Sin embargo, también se sentía muy orgulloso de sus antepasados labriegos, que los tenía.
Presidió la Sociedad del Clan Murray, y  por su descendencia española, a propuesta del Lord Erroll, fue recibido en la Maestranza de Caballería de Castilla.

Su fama de heraldista y genealogista causaron su nombramiento, en 1982, de Slains Pursuivant, es decir de heraldo personal del Conde de Erroll, Condestable de Escocia. Sólo hay cuatro heraldos privados pero oficialmente reconocidos en Escocia, todos cuatro vinculados a antiguas familias. Amante del ceremonial, Peter, con su altura y buen porte, presentó siempre una figura majestuosa al usar públicamente la cota de armas de su amo: con ella le recordamos en el gran desfile en la inauguración del XXVII Congreso Internacional de Heráldica y Genealogía, que tuvo lugar en la ciudad escocesa de St. Andrews en 2006.
Armas del Conde de Erroll.
Peter Drummond-Murray of Mastrick halló tanto deleite en sus antepasados como lo hizo en su familia inmediata y cercana: le sobrevive su esposa Bárbara Hope, hija del II Señor de Rankeillour, cinco  hijos y porción de nietos.
Dios Nuestro Señor conceda su premio a tan buen caballero, sabio heraldista y excelente amigo, y a nosotros nos consuele por haberlo perdido.

jueves, 17 de abril de 2014

PRODIGIOS DE SIRENA.

POR EL DR. JOSÉ MARÍA DE MONTELLS Y GALÁN.

Han sido tres días de sol y en Madrid, ya han florecido los prunos. Saludan a la primavera con un algo de altanería. Como es muy sabido, el pruno es un ciruelo silvestre, casi salvaje, que se ha aburguesado en nuestros jardines y los alhaja con unas hermosas flores rosadas, muy bien acompañadas de una parafernalia de mirlos y gorriones. El canto del mirlo es un gorjeo aflautado y melodioso, por veces grave e intenso, con un repertorio variado y en ocasiones, improvisado, que a mí me reconcilia con el mundo, cuando estoy melancólico o mohíno. Melancolizarse es lo que hacía la sirena Doña Eloísa cuando mi antepasado Don Suero de Veriño la requería de amores, hasta que descubrió que se podía quitar la cola de pez como si fuese una falda y entonces, todo fueron carantoñas y arrumacos. Antes de descubrir estas propiedades del apéndice natatorio, cuando doña Eloísa entristecía, procuraba escuchar al mirlo y le volvía la sonrisa al rostro. 
Armas de los Sueyras.
Doña Eloísa está de manteniente en el escudo jaquelado de plata y sable de los Sueyras de mi sangre. Manteniente, por si alguien no lo sabe, es voz castellana medieval para designar soportes y tenantes por igual. De esta Doña Eloísa tengo escrito mucho. Es la sirena que guio la barca de piedra del Señor Santiago cuando el Apóstol vino a evangelizar las Españas. Carlos del Valle-Inclán, el hijo de Don Ramón, me dijo en una ocasión que la sirena que figura en sus armas de Marqués de Bradomín, es seguramente la misma Doña Eloísa del pazo de Lontañón, que algo de primos tendríamos. Nada me haría más ilusión que emparentar con Valle-Inclán, pero no veo por dónde. Que yo sepa Don Ramón  no tenía un ápice de Sueyras. 
Armas del Marqués de Bradomín.
En una garantía de armas que conservo, la tal sirena ejerce de alférez abanderado ya que figura sosteniendo una bandera cuadra con mis armas. Doña Eloísa era afónica, de los que no cantan ni embelesan marineros para luego pasaportarles a la vida eterna. Uno la tiene imaginada de muy hermosas facciones, los ojos verdes, la melena rubia. Sería una doñita cariñosa y conversadora, proporcionada de formas y cola, que enloquecería a cualquier humano, tal como le ocurrió a mi Don Suero de Veriño, en los tiempos de Mari Castaña. Tengo para mí que a Doña Eloísa la apaciguó el Amor.
Guión de José María de Montells.
Como aficionado que soy por estos seres tan enigmáticos, colecciono noticias de algunas damas de esta raza que tanto me interesan. Así, por ejemplo  la sirena lusitana, Doña Dulce de nombre, que vino por el Guadiana a sentar sus lares en la comarca de La Serena (La Sirena, en castellano antiguo) y vive en los escudos de Villanueva de la Serena y de Malpartida. Es, como su nombre indica, sirena de agua dulce, pero perversa, de las que conociera Ulises. Esta quiso apiolarse a don Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, pero él hizo oídos sordos. Doña Dulce provenía del Tajo y esperaba a los navegantes en su desembocadura, cerca de Lisboa y luego les seguía, para en alta mar hacer de las suyas.
Pedro de Valdivia.
Las sirenas aparecen por vez primera como mujeres-pez en el bestiario anglosajón titulado 'Liber monstruorum' (siglo VII-VIII). Antes habían sido semejantes a las harpías, de las que hablaré largo y tendido en otra ocasión. La sirena es la mujer inalcanzable, mujer escurridiza, la mujer sensual sin sexo, la mujer peligrosa y devoradora. No hay que olvidar que practican la antropofagia. Las sirenas comienzan a aparecer en los capiteles románicos y en las miniaturas. La mujer inquietante. La mujer que atrae con el cuerpo y mata con el canto. Las sirenas darán la vuelta al planeta cuando las carabelas españolas y portuguesas inicien la circunvalación de los océanos. Cuando esto escribo, los chinos dicen que han recibido señales acústicas del avión malayo desaparecido, aunque pienso yo que esos sonidos son un canto sirénido que los del Imperio del Centro no saben identificar.
Tengo escrito que me hubiese gustado ser farero en el pantano de Valmayor, por escuchar el canto de la sirena que allí mora. Encargaría que me atasen como a Ulises, por no ceder al canto fatal y siguiendo los consejos de Circe, pondría cera blanda en los oídos de los varones vecinos. Así no habría nada que lamentar. Me consta que la sirena del pantano vive en la ciudad sumergida de Foringal de Valmayor y que en sus jardines subacuáticos, canta inexplicablemente el mirlo. Me malicio que es un prodigio que habrá que atribuir a la sirena.