miércoles, 16 de abril de 2014

LA REAL ASOCIACIÓN DE CABALLEROS DEL MONASTERIO DE YUSTE RECIBE NUEVOS MIEMBROS.


El sábado 7 de junio, a las 20.00 horas, en el Monasterio de Yuste, la Real Asociación de Caballeros de este monasterio celebrará solemne ceremonia para la investidura de nuevas Damas, Caballeros y Jeromines.
Dentro de los prolegómenos que rodean a este acto destacamos la conferencia, que el viernes 6 de junio a las 19.00 horas, pronunciará el Dr. Domingo Marquina Díaz, Director del Departamento de Microbiología  III de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, que versará sobre “La Sábana Santa y la Ciencia”.
A la finalización de los actos se servirá una cena de gala en los salones del Parador Carlos V de Jarandilla de la Vera.
Sede de la Real Asociación de Caballeros del Monasterio de Yuste, Cuacos de Yuste (Cáceres).

martes, 15 de abril de 2014

RECIBIMIENTO DE NUEVOS MIEMBROS EN EL REAL ESTAMENTO MILITAR DEL PRINCIPADO DE GERONA.


El día 26 de abril, del actual 2014, el Real Estamento Militar del Principado de Gerona y Cofradía de San Jorge en la Santa Iglesia Catedral de Gerona, para conmemorar la festividad de San Jorge, Patrón de esta Corporación, patrocinan los siguientes actos:
16.00 horas: Llamada y formación del Capítulo.
17.00 horas: Celebración de la Santa Misa con la bendición de Lazos, Cruces y Bandas.
18.00 horas: Imposición de Lazos, Cruces y Bandas a los nuevos miembros.
Invitación a los actos.

lunes, 14 de abril de 2014

UNA TRISTE NOTICIA.


POR EL DR. JOSÉ MARÍA DE MONTELLS Y GALÁN.

Cuando un buen día llaman a tu puerta y te traen tu último libro publicado, no sabes si saltar de alegría o besar, agradecido, al mensajero. No hice ninguna de las dos cosas, pero a punto estuve. Se trata de una antología de mis cuentos más crueles, por decirlo de alguna forma, unos publicados y otros inéditos, que la sabiduría de mi querido Medardo Fraile me impulsó a publicar. Edita Buenanueva que hizo lo propio con mi Diccionario del Diablo y la portada se debe a la autoría de mi hija Berta. Para mi gusto ha quedado entre inquietante y la mar de bien, o sea: fantástica. En este Todos los cuentos infames, van algunos relatos en los que se adivina una aparición insondable. Como no soy Pilar Urbano diré que las conversaciones que se publican, son pura ficción, producto de mi calenturienta imaginación. Siempre he pensado que la fantasía nos hace más ricos y más humanos. Para mí que la suprema facultad del hombre no es la razón sino la imaginación. 
Portada de "Todos los cuentos infames".
En el prólogo, digo que El cuento está en un terreno intermedio entre la novela y la poesía, por eso es breve, condesado y emotivo. Es la emoción que no puede ser expresada por la poesía. Creo que no puede definirse exactamente, porque si se define, se le encorseta. Tiende a la tensión y la intensidad. Es la fábula en estado puro. Evidentemente, en mi último libro hay realidad e invención a partes iguales. Uno escribe siempre de lo que ha vivido o ha soñado, tamizado por la tela de araña que teje el tiempo. Unos relatos que son en parte, autobiográficos y en parte, ensoñados. Por explicar esta dualidad, escribí en la introducción:
Me di cuenta entonces que en mis ficciones hay siempre una presencia oscura, infame, quizá diabólica, que me había pasado desapercibida. O tal vez que escribo siempre el mismo cuento. Así que, siguiendo el consejo de Medardo Fraile he reunido en este volumen algunos relatos que me malicio tienen en común su carácter sombrío, la intervención de algo o de alguien ajeno a los protagonistas, que finalmente adquiere una dimensión fundamental. Si se leen de seguido se llega a la conclusión de que el mundo es un pañuelo o mejor que el mundo cabe en un pañuelo. 
Es, quizá, mi libro más intenso y por eso, menos cavilado. No es una obra premeditada y sin embargo, todos los cuentos tienen algo en común, son parte de una misma historia, Si yo fuese menos apasionado, probablemente me hubiera salido una novela. No ha sido así y me alegro. Cosa extraña es que esté satisfecho del resultado. Y resulta que lo estoy y mucho.
Como no hay alegría sin dolor, casi coincidiendo con la llegada del libro, me llama mi amigo Alfredo Escudero, con la tristísima noticia del fallecimiento el día 4 de Abril en Valencia de mi admirado Pascual Martín-Villalba y Medina, un gigante. 
No recuerdo ya cuando le conocí, porque era de esas personas que al momento de tratarlo, parecía que le frecuentabas de toda la vida. Pascual era un tipo genial, amable, afectuoso y culto. Dominaba el arte de la conversación, hablar con él era adentrarte en un mundo pleno de referencias históricas y literarias y vividas anécdotas. La última vez que me llamó, fue el 19 de marzo, como hacía siempre, para felicitarme por mi santo.
Pascual Martín-Villaba (en medio) en una investidura del Centenar de la Ploma.
Ejercía de Lugarteniente General del Capítulo de la Limosna de San Jorge del Centenar de la Ploma con enorme sencillez, no exenta de solemnidad. Hombre de múltiples saberes, amigo de sus amigos, católico ferviente y leal tradicionalista, fue en vida, un auténtico caballero en toda la extensión de la palabra. Lo que se dice un gran señor. Su valencianismo militante, al que añadía una patriótica españolidad, le hizo enfrentarse al pancatalanismo y luchar para el reconocimiento de los símbolos genuinamente valencianos como la Real Senyera coronada y el idioma, la lengua propia del Reino medieval. Pertenecía a sociedades culturales valencianas como Lo Rat Penat, el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y el Grup d'Acció Valencianista. Por esa pasión por su tierra, rescató del olvido la técnica de la cerámica socarrat, de la que fue hábil virtuoso. Generoso como era, me regaló un San Miguel, siguiendo esa técnica, que preside mi despacho y al que, en mis horas más frágiles, me encomiendo. Para aquel que no lo sepa fue también un caballero lazarista de pro, estando además en posesión de la Gran Cruz de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de Nuestro Señor Jesucristo,  del Gran Cordón de la Orden del Dragón de Anam, así como del Gran Cordón de la Orden de la Corona de Egipto, de la Gran Cruz de la Divisa de San Miguel el Milagroso y otras muchas distinciones que harían muy larga la lista. Pascual Martín-Villalba se nos ha ido, pero permanece en el recuerdo de todos los que le conocimos. Siento mucho no poder enviarle un ejemplar de mi nuevo libro, él era un lector agradecido que siempre tenía una palabra de elogio. Ahora estará en las puertas del Paraíso, dando conversación a San Pedro, esperando la resurrección de la carne. En la hora de su muerte he rezado por su alma con la convicción de que no necesita de mis oraciones. Era también y por encima de todo, un hombre bueno. 

domingo, 13 de abril de 2014

ENTREGA DEL IV PREMIO HIDALGOS DE ESPAÑA.

El miércoles 23 de abril, a las 19.00 horas, la Real Asociación de Hidalgos de España realizará la entrega del IV PREMIO HIDALGOS DE ESPAÑA sobre Heráldica, Genealogía y Nobiliaria, concedido el pasado 2013 a don JORGE PÉREZ LEÓN, por su obra "Hidalguía de facto y de Iure. Estima social y tratamiento judicial en Castilla e Indias". A continuación, el autor pronunciará la conferencia "Hidalgos en Indias e hidalgos de Indias: Marco histórico y jurídico de la hidalguía en el Nuevo Mundo".
C/ Jenner 6, bajo dcha.

sábado, 12 de abril de 2014

D´OR ET D´ARGENT.

Exposition du 6 avril au 29 septembre 2014 dans la Galerie de Psyché du château.

"D’or et d’argent, décorations des princes de Condé et du duc d’Aumale" une exposition qui présentera au public une facette inconnue et inédite de la collection du duc d’Aumale.
Le musée Condé abrité dans le château de Chantilly possède dans ses collections un ensemble exceptionnel d’ordres de chevalerie et de décorations ayant appartenu aux derniers propriétaires du château : les princes de Bourbon-Condé Louis-Joseph (1736-1818), Louis-Henri-Joseph (1756-1830) et Henri d’Orléans, duc d’Aumale (1822-1897).
Signe de courage sur le champ de bataille, telle la croix de l’ordre de Saint Louis, ou signe d’appartenance à la famille royale, tel la croix de l’ordre du Saint Esprit, les décorations présentées permettent d’appréhender la dimension dynastique ou méritoire de ces objets aux allures de bijoux.
Faites d’or, d’émail ou d’argent, certaines pièces de l’exposition sont de véritables trésors jamais révélés auparavant. On pourra découvrir le 1er modèle de grand-croix de la monarchie de juillet qui n’a duré qu’une dizaine de jours ou encore admirer avec émotion la légion d’Honneur du duc d’Aumale qui, montée sur le pommeau de son épée, se caractérise par son email altéré en raison des chocs répétés contre le fourreau.
L'exposition sera également composée de tableaux, de miniatures et de sculptures ce qui permettra au public de découvrir sous un jour nouveau la vie de ces princes qui ont fait la grandeur de Chantilly et de la France.

viernes, 11 de abril de 2014

DOCUMENTOS EN EL ARCHIVO DE LA RMR, Nº 5 ABRIL 2014.


Hemos tenido conocimiento, que el Archivo de la Real Maestranza de Caballería de Ronda ha publicado  un nuevo número  de su revista “Documentos en el Archivo de la RMR”.
Portada del nº5.
Con la entrada de hoy, a demás de hacernos eco de la publicación del mismo, queremos informar a todos nuestros lectores y amigos   que a partir de este número  la periodicidad de la publicación digital será bimensual.
La revista está disponible para su descarga, en formato pdf, mediante un enlace en el blog que edita esta Real Maestranza.

jueves, 10 de abril de 2014

IN MEMORIAM: EXCMO. SR. D. GONZALO ANES Y ÁLVAREZ DE CASTRILLÓN, MARQUÉS DE CASTRILLÓN.

Por el Ilmo. Sr.D.Manuel Ruíz de Bucesta y Álvarez, Canciller-Secretario del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, Caballero de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria y Maestrante de la Real de Zaragoza.

No hace mucho, en un acto celebrado en homenaje a Joaquín Manzanares, a la sazón Cronista Oficial de Asturias, decía que el culto de los grandes hombres es ejemplo de estímulo a las generaciones futuras, porque en realidad era la página que se abría para fijarnos con más fuerza en la historia de nuestras generaciones pasadas y futuras. Don Gonzalo Anes supo poner de relieve esas características, derivadas de un serio compromiso que supo marcar dada su vasta cultura y que nos ha entregado a través de una magnífica obra. Su percepción de la cultura y de la tierra, de la historia en general, en realidad no pudo ser más contemporánea. Con mucho sacrificio y gran agudeza, nuestro notable Director supo articular las piezas para que el Diccionario Biográfico Español, la gran obra de la Real Academia de la Historia, viese la luz. 
Pero como las leyes de la naturaleza son inquebrantables, en pleno meridiano de su inteligencia y capacidad la muerte llegó al Excmo. Sr. D. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, marqués de Castrillón, el pasado día 31 de marzo de 2014 en Madrid. Hijo de D. Alejandro Anes y Pérez del Pato y de Dª Magdalena Álvarez de Castrillón y Fernández-Labandera, había nacido en Trelles-Coaña  (Principado de Asturias) el 1 de diciembre de 1931. 
D. Gonzalo Anes y D. Jesús Martínez Fernández.
Fue Académico de Numero de la Real Academia de la Historia, elegido el 2 de junio de 1978, y tomando posesión el 14 de diciembre de 1980. Doctor en Ciencias Económicas; Catedrático de Historia e Instituciones Económicas, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense; Miembro del Real Patronato del Museo del Prado; Vocal de la Junta de Gobierno de la Fundación Príncipe de Asturias; Vicepresidente de la Fundación Duques de Soria; Vocal de la Junta de Gobierno de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País; Doctor Honoris Causa por las Universidades de Oviedo y Alicante. Director de la Real Academia de la Historia. 
Premio Nacional de Historia en 1995. Premio Rey Jaime I en Economía. Premio de Economía Rey Juan Carlos 2006. Premio Taurus. Disfrutaba de las Grandes Cruces de la Orden de Isabel la Católica y de la Orden de Alfonso X el Sabio.
Por Real Decreto, S.M. el Rey Juan Carlos, le concedió el título de marqués en reconocimiento a su labor y servicios a la Corona, relataba entre otros: «La extensa y brillante labor académica, investigadora y docente de don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, al servicio de España y de la Corona, merece ser reconocida de manera especial, por lo que, queriendo demostrarle mi Real aprecio vengo en otorgarle el título de Marqués de Castrillón, para sí y sus sucesores, de acuerdo con la legislación nobiliaria española».
Fue también miembro de distintas Órdenes y Corporaciones nobiliarias, entre otras: Caballero de Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar de Malta, Caballero y trece de la Orden de Santiago, Caballero Gran Cruz de Justicia de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge, de Hidalgos de España, Caballero de la Real Hermandad de Caballeros de San Fernando y muchas más.
D. Gonzalo Anes, Marqués de Castrillón.
Sirva ahora un artículo del Ilmo. Sr. Venancio Martínez, Académico del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) con unas líneas que dicta con tristeza por la pérdida de un amigo que fue modelo, de quien en realidad a todos los que le conocimos nos dejó marcados. Valgan para honrar la memoria de nuestro Director y paisano en este acto de justicia que la tradición nos marca como solemne para con ese sentido misterioso de la muerte y la grandeza del homenajeado. 

PERFIL HUMANO DEL PROFESOR GONZALO ANES

Por el Ilmo. Sr. D. Venancio Martínez Suárez, Miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos y Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP).

La muerte del Profesor Gonzalo Anes es para mí particularmente emotiva. Sabía hace tiempo que la hora inevitable le rondaba, aunque confiaba en su naturaleza de hombre longevo, como se confía en esos árboles históricos y centenarios a los que él tanto amaba. 
Conmovido por la noticia, la memoria me lleva a los primeros tiempos de mi niñez en casa de mis padres, donde el Profesor Anes comía frecuentemente durante sus permanencias en Navia. Fueron muchas horas antes, durante y después de aquellos encuentros las que mis hermanos y yo compartimos con él, además de las tertulias de la mañana en el parque a las que cuando fuimos creciendo nos sumábamos viendo y oyendo, recibiendo en ellas un poderoso aprendizaje de educación sentimental, un regalo de libertad y de sentido común, de ensayo para la vida. 
Allí le escuchamos relatar su experiencia universitaria americana, comentar las interioridades de aquel cenáculo de personajes populares e influyentes de la transición que eran las lentejas de Mona Jiménez, sus encuentros con cortesanos y con gente famosa, y le oímos hablar por vez primera del extraordinario Manuel Jesús González, al que animó a instalarse en Navia. Y allí compartía con sus contertulios los detalles de su última subida a la fiesta de Oneta cada nueve de septiembre con sus amigos de Andés, partiendo de madrugada para emprender montaña arriba, por pistas y entre riscos y breñas, una caminata de casi veinte kilómetros.
Conocía como nadie su tierra, la amaba sin alharacas ni ruidos y la defendía siempre con razón y con pasión. Argumentaba la pobreza que había supuesto la llegada de la industria papelera a la cuenca del Navia y la devastadora acción del eucalipto en sus terrenos. Cuidaba sus árboles, de los que vivía preocupado casi como un padre de sus hijos. Y hablando con él daba la impresión de que hacía a estos seres portadores de un valor superior; parecía convencido de que plantarlos era como crear un ejército que podría llegar a poner límite a los estropicios de la inculturación perversa y antinatural del mundo que tenemos delante. Las últimas veces que lo vi estaba con sus botas de goma, un viejo sombrero de paja y unas tijeras de podar; o quizá con un calzado deportivo escardando entre los arbustos o las flores de su jardín, allá en el viejo albergue. 
Siendo yo adolescente, lo encontré una mañana en Madrid, en la cuesta de Moyano, acompañado de Caro Baroja. Tras un cariñoso saludo me presentó al eminente vasco como “un amigo de Asturias” y me preguntó por mis planes para esos días, aconsejándome que visitara el Museo Romántico. No hace mucho le recordaba el día –creo que en el verano que yo tenía dieciocho años- en que le pedí que me recomendara alguna lectura; le subí hasta su casa, hablamos de mis estudios y al bajarse del coche me entregó quinientas pesetas de aquellas. Lo recuerdo al releer su introducción al libro sobre los 25 años de reinado de don Juan Carlos, que me hizo llegar con una preciosa dedicatoria, y en el que hace referencia a los Episodios Nacionales de Galdós con los que tanto disfruté y en los que tantas expectativas se me abrieron gracias a su consejo. 
Aunque era y se sentía orgullosamente coañés de Trelles, estudió su bachiller en el Liceo de Navia, al que bajaba a diario en bicicleta para recibir sus clases, y en Navia decidió instalar su residencia en Asturias. Era andarín y al atardecer se le podía ver caminado por cualquier camino de Andés; como hace ya años lo he encontrado en los días de verano disfrutando del baño y de la naturaleza en ese recogido santuario de paz y belleza que es la pequeña playa de Fabal. Sus vecinos eran sus amigos y a ellos se ofrecía con naturalidad, probablemente como reconocimiento de su origen aldeano y campesino.
Gonzalo Anes era un gran hombre, dotado de una poderosa inteligencia, de verbo sereno y preciso, de apostura educada y de un extraordinario sentido del humor. Cualquier seriedad formal se disolvía en el trato próximo, y su conversación se convertía fácilmente en un anecdotario regocijante, risueño y sin maldad. El más mínimo suceso era recreado de forma deliciosa, recuperando el rasgo, el retintín de cualquier diálogo. Fue humilde con los humildes, distante y duro con los soberbios. Al oír hablar de él yo siempre establecí una distinción entre los que le conocían de referencias o en la distancia, y los que habían tenido la fortuna de tratarlo de cerca. 
Su portentosa capacidad de trabajo queda bien reflejada en su inmensa y compacta obra, de la que debe destacarse su llamativa pluralidad, además de su valor esencial, facetas ambas que definen y perfilan una prolija y dispersa producción. Por todo ello es reconocido como una de las personas que mayor luz ha arrojado sobre el espíritu diverso y maravilloso de la Ilustración española, a cuyos aspectos económicos dedicó casi una veintena de libros y multitud de textos. 
Quisiera destacar en esta nota de urgencia, su sentido crítico beligerante. Me gustaron mucho algunos de sus escritos sobre el valor de la historia y la necesidad de conocerla y estudiarla, y en los que defendía siempre y de forma decidida lo razonable y lo bueno. Desde su puesto como Director de la Academia de la Historia en el que permaneció reelegido desde 1998, se enfrentó a la perversión de su enseñanza y de la realidad de las cosas –de la que se realiza desde cierta ideología nacionalista-, lo que le supuso vivir en una continua amenaza, que llevaba con absoluta dignidad y templanza, seguro de su responsabilidad. Y estamos convencidos de que del Diccionario Biográfico Español quedará el nombre de su principal impulsor, junto al reconocimiento a un magno esfuerzo editorial y el resultado de una inigualable fuente de información historiográfica que no se podrá reducir a unas pocas biografías controvertidas de personajes recientes. También hay que señalar que él ha sido quien inició y gestionó de forma eficaz un intenso programa de modernización y apertura de la Academia y de la historia más rigurosa a la sociedad.   
Hasta hoy los años no han modificado el recuerdo que aquella experiencia inicial y ya lejana han dejado en mí. Es más, el correr del tiempo me fue dando otras perspectivas de su persona, pero todas acrecentaron sin reservas mi devoción por el hombre y la nostalgia de aquellos momentos de sobremesa distendida y plácida, plena de interpretaciones sensatas, de diálogos jocosos y felices. 
Evocar hoy su conversación supone una palmaria manera de conjeturar su significado, la interpretación de sus acciones y de su ejemplo. En su alma –parafraseando al poeta- fuimos muchos los que encontramos siempre luz de fondo, la claridad de la hoguera central; esa luz que nos alumbra y que hace nuestro mundo transparente y claramente comprensible. Aunque nuestro sentimiento de ahora lo expresó vigorosamente el poeta Ángel González: “Ha llegado el momento/ de la nostalgia. /¿Recuerdas...? / ... Inefable perfume el de esas horas/ tan felices, que todos conocimos.”
El Marqués de Castrillón con un grupo de amigos.